sábado, 5 de marzo de 2011

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  • FÓRMULA UNO

  • Richard Hammond revela las sorprendentes conexiones de ingeniería que hay detrás de la atractiva apariencia de los autos de Fórmula 1.
    Cuesta millones de libras esterlinas diseñar y construir un auto de Fórmula 1 pura sangre de ochocientos caballos de fuerza, y para el encendido, se requiere un equipo completo de técnicos. Pero detrás de toda la complicación hay un propósito muy simple: correr lo más rápido posible en la pista durante dos horas los domingos.
    Richard Hammond nos revela que los autos de Fórmula 1 existen gracias a un cañón revolucionario, la vela latina de las embarcaciones, espadas antiguas, un nuevo material desarrollado por Rolls Royce y el extraordinario hilo que se usa para hacer los chalecos antibalas.

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